martes, junio 28, 2022

El Buró de Crédito, ¿aliado o enemigo?

Según las estadísticas del IMOR (Índice de Morosidad) en nuestro País, en promedio, 3 de cada 100 personas no paga hasta el final sus créditos comerciales, de consumo o de vivienda. Es una cifra baja, si lo comparamos con otros países como en España, donde 10 de cada 100 personas tienen problemas para liquidar sus deudas. Por supuesto, esto está muy ligado a la situación económica del País, pero si en México se han logrado alcanzar cifras estables de morosidad, ha sido en gran medida porque se cuenta desde hace algunos años (nos guste o no) con un instrumento llamado Buró de Crédito.

En principio, pareciera que los únicos que se benefician con este Buró de Crédito son las instituciones financieras, porque de esta forma logran minimizar el riesgo de perder dinero al colocarlo en manos equivocadas. Sin embargo, este sistema de calificación también nos beneficia como usuarios, ya que ha permitido que se mantengan las tasas de interés más estables, y al minimizar la cartera de créditos “fraudulenta” nos previene de sufrir nuevos episodios escandalosos como el Fobaproa.

Claro, no han disminuido las tasas de interés tanto como los usuarios quisiéramos. Comparativamente, una tarjeta de crédito nos cuesta el doble de lo que cuesta en Estados Unidos. Lo mismo sucede con los créditos personales y los hipotecarios. Pero se necesita algo más que un Buró de Crédito para hacer que bajen las tasas de interés. Hay que tomar en cuenta que el “precio” del dinero también es un asunto de Oferta y Demanda. A mayor oferta de créditos el precio tendría que disminuir, y si comparamos los más de 334 millones de tarjetas de crédito que hay en Estados Unidos, con los apenas 23 millones que hay en México, entenderemos porqué aún no tenemos las tasas de interés tan atractivas como las tienen nuestros vecinos del norte.

Pero volviendo al asunto del Buró de Crédito, hay muchas razones por las cuales un mexicano debe de llevar la “fiesta en paz” con ellos. El crédito, si de por sí cuesta, cuesta mucho más no tenerlo. Supongamos que quieres comprar un auto, y solo tienes ahorrados 30 mil pesos, gracias al crédito (y tu buen historial crediticio) puedes ir a cualquier agencia o banco y conseguir un auto que valga 10 veces o más. De no tener este buen historial tus posibilidades se reducen a comprar un auto al contado, el que te alcance. O en el caso de una vivienda, en lugar de comprar una casa nueva te ves limitado a rentar una propiedad, lo que al final no te beneficia. O si quieres empezar un negocio propio, se ven limitadas tus opciones a pedirle prestado el dinero a algún familiar (lo cual puede resultar en un desgaste en las relaciones familiares) o caer en manos de “prestamistas” con intereses tan altos que se vuelven impagables. En resumen, tener un mal historial te cierra muchas puertas.

¿Pero qué pasa si ya estás ahí, en la “lista negra” del Buró de Crédito? Bueno, en realidad no existe como tal una lista negra, existe un historial, bueno o malo, de tus pagos y de tus atrasos, o de tus impagos. Dependiendo del monto que no pagaste será el tiempo que tardes en “salir” de tu mala calificación, es decir, si debes menos de $113 pesos se borrará en 1 año, si es menor a $2,260 pesos tendrás que esperar 2 años, pero si tu deuda está entre los $4,520 y los $1.7 millones de pesos deberán pasar al menos 6 años, y digo al menos porque no son 6 años a partir de que dejaste de pagar, son 6 años a partir del último reporte que emita el acreedor, es decir, cuando el banco o la institución que te dio el crédito considera que ya no puede llegar a un arreglo contigo, por lo que en la práctica tu mal reporte crediticio va a permanecer unos 9 años en promedio, lo cual es mucho tiempo.

Algunas personas, al no saber cómo resolver un problema de deuda, se dejan engañar por los “recuperadores de cartera” (empresas dedicadas a cobrarle a los clientes morosos) que con tal de lograr sus objetivos le hacen creer al cliente que pagando una “Quita” (es decir, una cantidad menor a lo que se adeuda) van a dejar de buscarle para exigir su pago, pero además, lo van a “retirar” del buró de crédito, o mejor dicho van a “limpiar su historial”… y esto último es completamente falso. La famosa Quita no se quita del historial. Lo único que sucede es que ponen en tu reporte una frase como “crédito total o parcial sin recuperar”, o sea, no solo le dicen a las demás instituciones “este cliente no nos pagó a tiempo” sino que además le añaden “y nos quedó a deber”, lo cual a la hora de querer solicitar un nuevo crédito es tan malo para los calificadores como simplemente tener un adeudo. Lo único que se “gana” al negociar una Quita, es quitarse de encima las llamadas de los cobradores.

Entonces, sí ya tienes un problema de deuda o de atraso en tus pagos, ¿cuál es la mejor solución? Negociar con tu acreedor, no hay más. Claro, no siempre el acreedor se presta para una negociación, sobre todo si tu caso ya lo mandó a un despacho de cobranza, ya que el despacho lo que buscará en primer lugar es cobrar la mayor cantidad posible (así obtiene una mejor comisión). En ese caso es mejor que te asesores con una “reparadora de deuda”, empresas que te ayudan a negociar y a generar un ahorro para poder pagarle al acreedor (hablaremos de las reparadoras de deuda en nuestro próximo número), pero también puedes llevar tu mismo la negociación, lo primero que deberás hacer es conocer cuáles son tus derechos como deudor (sí, el “deber” no nos quita nuestros derechos), puedes acudir a una asociación civil como Defensa del Deudor (www.defensadeldeudor.info) para recibir toda la información que necesitas.

Si tu caso está más complicado, porque no tienes forma de conseguir el dinero para negociar, o no puedes establecer un plan de pago (como cuando se pierde el empleo o tu fuente de ingresos), no intentes llegar a un arreglo, porque el incumplimiento solo va a empeorar tu situación. Primero resuelve tu situación laboral, o analiza cuales fueron las causas que te llevaron a sobre endeudarte, toma un curso o lee un libro que te ayude a reorganizar tus finanzas, y en la primera oportunidad que tengas para seguir pagando acércate de nuevo con tus acreedores. Y no caigas en la trampa de algunas páginas o supuestos hackers que te ofrecen limpiar tu historial a cambio de alguna cantidad de dinero, son muchas las personas que han sido defraudadas con estas falsas promesas, ya que los sistemas del Buró de Crédito están suficientemente blindados para evitar estas intromisiones, sólo perderás tu dinero.

Limpiar tu Buró de Crédito o mantenerlo al día, te permitirá acceder a muchos créditos con todos sus beneficios, desde la renta de una línea de telefonía celular hasta la adquisición de una casa o emprender un negocio. Por supuesto, los bancos y el sistema financiero tradicional no son los únicos que otorgan créditos, pero sí son los más económicos. Hay desde luego más opciones: lotes de autos, prestamistas, sistemas de prepago, créditos automotrices con pagos anticipados, y más. Pero la característica común de todos estos sistemas es que están basados en un principio: “eres un mal pagador, por lo que pongo las condiciones que yo quiera”, como cobrarte más intereses y comisiones, exigirte un bien en garantía (como las casas de empeño), un aval u obligado solidario, pagos de fianzas, contratos abusivos y cualquier otra exigencia que el acreedor considere necesaria para asegurar el retorno de su dinero.

Si quieres conocer cuál es tu situación con el Buró de Crédito, lo puedes hacer sin costo (una vez al año) en la página (www.burodecredito.com.mx), o acudir a las oficinas de CONDUSEF, en donde te ayudarán a imprimir tu reporte sin costo, además de asesorarte sobre cualquier duda o aclaración que quieras realizar.

Por último, si ya lograste pagar todas tus deudas, no esperes que los bancos o las instituciones financieras se peleen por darte un crédito, no, recuerda que es un asunto de confianza, no te desilusiones si tu siguiente tarjeta de crédito no tiene asignado el monto que esperabas, o si no alcanzas para el auto de tus sueños. Es preciso que vayas reconstruyendo tu historial, y si eres ahora sí puntual en cada uno de tus pagos verás cómo tus líneas de crédito comenzarán a incrementarse, ya tu decidirás si tomas todo el crédito o sólo lo que realmente puedes pagar.

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