¿Qué tan importante es tener Inteligencia Espiritual?

El Diccionario Oxford define al espíritu como la parte inmaterial, intelectual o moral del hombre. Esta definición la toma la Organización Mundial de la Salud. Y señala que la espiritualidad nos conduce hacia preguntas sobre el sentido y el propósito de la vida. Y no está necesariamente limitada a ningún tipo de creencias o prácticas en particular. 

La Clínica Mayo, en recientes publicaciones, indica que hoy día la medicina terapéutica en pacientes con cáncer incluye: buenos hábitos alimenticios, ejercicio físico, higiene mental y vida espiritual. Universidades como Harvard, en investigaciones recientes, arrojan que las personas con una vida espiritual fuerte son menos proclives a pasar por estados de depresión.

El biólogo molecular (y maestro de Yoga) de la universidad de Princeton, Daniel Choi, afirma en un testimonio el cómo hacer Sadhana (práctica espiritual) todos los días lo ayudó a salir de estados de depresión y bipolaridad. Así como de una enfermedad autoinmune, y con el Tag #findyouryoga nos recomienda hacer lo mismo.

Y la lista de prominentes científicos de las más prestigiosas Universidades del mundo encontrando en la espiritualidad muchas respuestas a salud (y a diversos temas y paradojas que la ciencia moderna no había sabido entender) cada día crece más. ¿Nos debería sorprender? La respuesta es no… todo esto ha sido explicado por milenios: los seres humanos somos cuerpo, mente y espíritu. Y de hecho, en orden de importancia, lo primero debería ser procurar el espíritu, para que mente y alma puedan estar en balance.

Solo por mencionar algunos ejemplos: La Kabbalah es una ciencia espiritual enfocada desde hace casi 6000 años en el estudio de nuestra inteligencia espiritual y la explica a detalle en su famoso árbol sefirótico. O bien, hace 2.500 años, cuando el Buda la llamó visión cabal o Vipassana.  También existen, reportes de más de 5000 años en las escrituras sagradas vedas (de dónde proviene el yoga que hoy conocemos). De hecho todo el sistema del yoga tiene la finalidad de alcanzar nuestra más elevada inteligencia espiritual.

En  Medicina China a este tipo de inteligencia le llamamos “el shen” un término que data desde el 2500 a.c.   Por cierto, en yoga y medicina China se encuentran una infinidad de herramientas para elevar nuestra inteligencia espiritual: desde meditar, que hoy es la más popular, hasta activar ciertos puntos del cuerpo con acupuntura.

Sin embargo, a pesar de que una dimensión determinante de nuestro ser es espiritual, solemos vivir al revés, procurando al cuerpo (sus deseos y necesidades). En años recientes, y por fortuna, se le empezó a dar valor a la salud mental. Pero ¿y al espíritu cuándo? Nuestra Alma, como dice Benedetti en uno de sus famosos poemas titulado “El alma no es el cuerpo”, también tiene anhelos e ignorada arde en su fuego. Y aunque lo anterior es solo una frase linda sacada de un poema hermoso, no dista nada de la realidad (al igual que el resto de este poema).

En vista de que ciencia y espiritualidad, que en occidente llevan muchos años divorciadas, por fin se están reconciliando y felizmente de la mejor manera posible, hoy se habla de Inteligencia espiritual en universidades. E incluso la siguiente clasificación fue tomada de Wikipedia:

Con la inteligencia espiritual tenemos un orden holárquico, un modelo de tres niveles donde la inteligencia espiritual se ocupa del sentido de la trascendencia.

El primer nivel

  • El primer nivel de la inteligencia es el más básico y lo compartimos con los animales, es el nivel subhumano de la inteligencia emocional. Está basado en nuestros instintos, impulsos y sensaciones y opera con el ojo de la carne. Es una inteligencia primitiva, pre-racional, pero necesaria y muy importante para la supervivencia. El yoga lo ubica perfecto en nuestros tres chakras inferiores.

El segundo nivel

  • El segundo nivel de la inteligencia tiene una importancia media pero ya es exclusiva de los humanos, son todas las inteligencias múltiples basadas en la mente. De una u otra forma son inteligencias intelectuales. Está basada en nuestra capacidad de razonamiento, en lo cognitivo, en nuestro pensamiento lógico, en la capacidad de simbolizar y opera con el ojo de la mente; es una inteligencia cultural, social, basada en el lenguaje y nos sirve para controlar y medir el mundo. Las inteligencias múltiples de Howard Gardner son combinaciones de elementos de estos dos niveles. Son combinaciones de lo emocional y lo racional en diferentes grados y del uso de los ojos carnal y mental. Siguen el plano de capacidades de nivel intermedio. El yoga lo explica en los chakras 4, 5 y 6.

El tercer nivel

  • El tercer nivel de la inteligencia es el más importante y se corresponde con la inteligencia espiritual. También es exclusivamente humana y está basada en la sabiduría, nuestra capacidad de visión holista de la realidad profunda, de comprensión de contextos y totalidades significativas.
  • Es la capacidad de trascendencia, de ir más allá de lo biofísico y social, más allá del cuerpo y las emociones. Opera con el ojo de la contemplación, es una inteligencia transpersonal porque se sitúa más allá del ego narcisista. Opera con visión universal. Es transracional, no se limita a la racionalidad instrumental mecánica de la ciencia. Es la única que puede darle sentido espiritual a la vida, es decir, generar sentido trascendente para vivir, alimentar la integridad de nuestra conciencia.
  • Las otras inteligencias y los dos niveles inferiores no pueden hacer esto. También es la capacidad de relacionarnos armónicamente con la totalidad, de estar relacionados con el todo. Es la capacidad de ser felices a pesar de las circunstancias. El yoga lo explica con el séptimo chakra.

En resumen, la inteligencia espiritual es poder ver nuestra vida en un contexto más amplio y significativo. Y al mismo tiempo determinar qué acción o camino es más valioso para nuestra existencia. La inteligencia espiritual está en todo nuestro Ser, como una totalidad trabajando de manera armónica con nuestros instintos básicos de supervivencia, la inteligencia racional y la inteligencia emocional.

Y para efectos prácticos ¿cómo nos ayuda desarrollar nuestra inteligencia espiritual? Al igual que la inteligencia emocional es la capacidad de gestionar, por decirlo en una palabra, las emociones; la inteligencia espiritual es la habilidad de experimentar con consciencia todo lo concerniente a nuestro espíritu.

Frutos maravillosos como La creatividad, la profundidad en la mirada, la conciencia crítica y autocrítica, la calidad de las relaciones, la determinación, el sentido de los límites… son de forma fácil lo que puedes obtener despertando tu inteligencia espiritual.

Y aunque los frutos mencionados son muy dulces, no son la principal razón para aplicarnos en el tema, aún hay mucho más. Y  aquí es donde las ciencias modernas aún no llegan, y las milenarias llevan toda la ventaja: la principal motivación de procurarnos un vida espiritual plena y consciente es trabajar nuestra misión de vida. Pues como explican absolutamente todas las sabidurías milenarias, solamente desarrollando una alta conciencia espiritual, podemos cumplir con nuestro propósito de alma (dharma), la única y verdadera razón por la que nuestra alma vino a este plano físico y encarnó en un cuerpo.

Sin inteligencia espiritual, es imposible aprobar cada una de las materias que escogimos aprender en esta escuela llamada vida. Cuando empezamos a vivir nuestra experiencia humana desde el espíritu consciente: jamás te vuelves a sentir a la deriva, todo absolutamente cobra sentido, cada emoción, las personas y situaciones de tu día a día. Valoras cada desafío como lección y agradeces cada bendición.

Miedos e inseguridades se esfuman, no como arte de magia o con falsa positividad. Al igual que las otras inteligencias, la espiritual también hay que desarrollarla. Pero es tema también cubierto con el centenar de herramientas que existen, no te preocupes por que las ciencias milenarias tienen de sobra y para cada nivel de conciencia.

Citando a otra increíble poeta, Emily Dickinson: “Nunca sabremos cuán grandes somos hasta que se nos pide ponernos de pie, y luego, si somos fieles a nuestro plan, nuestra altura tocará el cielo”… Eso es la inteligencia espiritual.