Inicio ELLA SOY YO No queremos ser valientes, las mujeres queremos ser libres

No queremos ser valientes, las mujeres queremos ser libres

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No queremos ser valientes, las mujeres queremos ser libres
Young Women Travel Together Concept

Entrevistada: Tatiana Macossay, fundadora de Pink Mustache

­­Estudié Ciencias de la Comunicación Organizacional y Publicitaria, ya que a los 15 años empecé mi primer programa de televisión en mi pueblo natal, y la verdad pensé que eso era algo que amaba hacer. Sin embargo, durante la carrera me di cuenta que no era lo que me iba a llevar a un programa de televisión o a un programa de radio (ya lo había hecho a mis 15 años) entonces no me fui por medios masivos, me fui por comunicación organizacional y publicitaria y ahí empezó toda mi pasión por la publicidad.

Mi primer trabajo fue precisamente conduciendo un programa de televisión en Tabasco y la verdad es que me pagaban muy bien para tener 15 años y lo primero que hice cuando me pagaron fue dárselo a mi mamá porque yo decía “no lo necesito” ¡debí haber ahorrado desde ese día! no veía a futuro, sentía que estaba muy chica y aparte no nos educaron como para ahorrar.  Me di cuenta, en ese tiempo, que la televisión y los medios de comunicación estaban muy dañados, era un mundo muy frío.

El momento determinante, cuando dije “hasta aquí”, fue al ir a televisa (esto es muy fuerte y muy pocas personas lo saben) decidí ir a Televisa a los 16 años, al CEA, para poder saber que tan complicado era entrar (ya me habían dicho que era complicado pasar todos los filtros) y yo quería corroborarlo… fue muy decepcionante para mí, porque sufrí acoso en aquella ocasión.

Te voy a compartir cómo estuvo, llegué y pregunté por el director y el señor de la caseta levantó el teléfono y dijo: “Sí señor, está como a usted le gusta”. Cuando entré me pasan a un salón donde supuestamente ahí estaba el director y esta persona me empezó a explicar todos los filtros que habían, que era muy difícil, etc., y cuando yo le dije “bueno, y si yo paso todos esos filtros ¿qué pasa?” (yo confiaba en mí) se quitó el anillo de casado, lo dejó en la mesa y me dijo “muchas aventuras” …  en ese momento, me paré de la mesa y le dije “esto no es lo que yo quiero en la vida, yo voy a tener una profesión, voy a ser muy fregona y no voy a estar en tu escuelita de mierda” y me fui.

A los 22 años conocí al papá de mis hijos, nos casamos cuando yo tenía 23, nos embarazamos, tuvimos a nuestro primer hijo y tuve que dejar la universidad por eso, durante el tiempo del embarazo estuve yendo a la universidad hasta que ya no podía más y tuve que dejarlo un año y luego regresé y terminé la carrera.

En aquel entonces la cultura del machismo que tenemos impregnada, me hacía pensar “todos mis sueños se vinieron abajo, porque tengo 23 años, tengo un hijo, a los 25 voy a poder empezar a trabajar y yo ya estaré vieja a esa edad” pensaba que a los 25 años ya no servía para la televisión, para la radio y además lo que yo había hecho para ese entonces eran programas demasiado juveniles y yo no me veía haciendo eso para un programa de televisión con un hijo, no me veía yendo a los antros a entrevistar… y en ese momento no tenía ni idea de lo que iba a ser mi vida 15 años después, yo estaba casada, tenía un bebé, quería terminar mi carrera (era lo primordial)  solamente veía lo primerito que estaba enfrente, además no tenía de mi pareja ese empoderamiento del “wow, tú puedes”, no era la mejor relación, no era la mejor persona para mi vida, ni en ese momento ni en ningún otro, sin embargo, pienso que las cosas pasaron como pasaron para que yo tuviera a mis dos hijos y ahora me doy cuenta que las personas de verdad, podemos cambiar, evolucionar, no soy la misma persona que era hace 15 años, pero ni la mitad.

Los golpes de la vida van formando a la mujer que eres hoy en día, sería increíble que nos brincáramos todo eso y que en un futuro no tengamos que sentir esa rabia y estas ganas de luchar y ser valientes ¡porque no queremos ser valientes, las mujeres queremos ser libres! y en esta cultura machista en la que vivimos, tanto ellos como nosotras nos tenemos que hacer muy responsables, sobre cómo actuamos, de lo que hacemos, de lo que decidimos escuchar, de lo que decidimos hacer, porque al final del día la violencia es una decisión, todo lo que hagas en tu vida es una decisión.

Existen muchas formas de violencia que cualquier mujer podría estar viviendo en este momento, desde la  psicológica, la emocional, la económica, física, etc. e incluso hay una señal interna que te dice “eso no está bien”, pero la sociedad te dice “permítelo, es parte del matrimonio, permítelo porque es más importante salvar a tu familia, a tus hijos y aparte tú lo escogiste” y en parte tienen razón, uno elige, pero en base a todas las cosas que aprendes, lo que te dicen que es lo correcto, no te hablan nunca de un hombre inteligente, un hombre amoroso, un hombre que te comprenda, un hombre que hable contigo de todo, que se siente a escucharte, que cada palabra que digas para esa persona sea importante, nadie te dice que esto es una relación sana, todo el mundo te dice “Cásate con un proveedor”.

El hecho de que yo no sintiera en mi pareja esa conexión, ese empoderamiento o ese empuje, fue el motivo por el que decidí no continuar con aquello que “yo quería para toda mi vida” por una parte las cosas son como son, como dicen (en el libro) Los Cuatro Acuerdos (Miguel Ruiz) “Lo que tuvo que ser, era lo que tenía que ser y lo acepto tal cual”.

Comencé con una chica una agencia de comunicación digital, nos asociamos y tuve mi primera agencia de publicidad, en aquel entonces, en el 2008, ninguna empresa nos contrataba, rara la empresa que nos tomara en serio, el proyecto era muy visionario, pero en el momento tenías que ganar dinero. Sin embargo, en el área de publicidad no hay horarios y sobre todo es muy demandante, y cuando estás emprendiendo hasta los domingos se trabaja,  y cuando tienes una pareja que no te comprende en ese aspecto, que cela tu tiempo, que cuestiona si realmente estás donde dices que estás, es psicológicamente desgastante, porque ni siquiera estás en el trabajo, no estás en ningún lado porque no te estás desarrollando, no estás haciendo lo que quieres, no eres libre, psicológicamente estás en una cárcel, enjaulada, según pareciera que somos libres, pero no, no es cierto.

Yo juraba que nunca iba a dejar mi hogar y que yo iba a luchar hasta el final para que mi hijo no pasara lo que yo pasé, que es el divorcio de mis padres, pensaba “no voy a romper una familia, voy a luchar hasta el final, Jacobo va a tener una familia”, me aferraba a eso.

Mujeres, si creen que eso es sano, quiero decirles que no es sano, no están salvando a nadie, no están salvando un matrimonio, están hundiéndose.

    Yo no tomé la decisión de irme, yo pedía a gritos al universo, a Dios y a todos los santos, que algo pasara y, bueno, pasó en las peores circunstancias (por eso dicen, tienes que pedir las cosas bien específicamente, exactito)  porque yo pedía, pero no pedía exacto, entonces nos separamos cuando yo tenía 3 meses de embarazo de mi segundo bebé y lo que pudiera ser el momento más vulnerable de tu vida, para mi ese embarazo fue mi fortaleza, porque eso no me permitió hundirme, mis hijos  me llevaron a flote, entonces así fue, mi Brunito fue mi salvador.

Rescatar mi esencia, recordar quién era, fue todo un proceso de 5 años, todo el tiempo estuve haciendo cosas, pero no sabía qué era lo correcto, vendía hasta mi alma, trabajé, hice diez mil cosas. Cuando entendí porque había yo hecho todo lo que hice, desde hacer moños para niñas hasta hacer accesorios para mujeres, collares, pulseras, etc., pararme afuera de la escuela de mi hijo con todos mis accesorios de niñas, de mujeres para poder venderlos y mantener a mis hijos porque no tenía otro apoyo, todas estas pequeñas acciones que he hecho en la vida, me han ayudado a poder entender lo que las emprendedoras hoy en día están haciendo, y qué hacen bien y qué hacen mal, porque yo la he echado a perder muchísimo.

Sin embargo, así descubrí mi propósito de vida y cuando lo descubrí, la vida personal y la vida profesional fue una, porque vives tu propósito todos los días, no puedes separarlo de ti. Para llegar hasta mi propósito, volví a pedir al universo, después de muchas decepciones en la vida, entre sociedades, entre amistades, gente que te quiere meter el pie en lugar de impulsarte y piensas “caramba, necesito saber ¿qué es lo que está pasando?, ¿por qué las mujeres no nos estamos impulsando entre nosotras?, ¿por qué me topo con esto, una y otra y otra vez?, ¿por qué también me estoy topando con que los hombres una y otra y otra vez me impiden el paso para poder hacer cosas grandes?, ¿por qué te quieren cobrar un costo alto por poder subir en los negocios y cuando te niegas en ese momento, dejas de comer?”

Pink Mustache empezó porque justo después de una decepción de amistad de una chava que yo quería muchísimo, de esas que son como tus hermanas, le das todo, que la subes a tus proyectos, que la apoyas, la impulsas (y que ella sabía que yo no la estaba pasando muy bien en el ámbito laboral porque me había salido recientemente de un proyecto pero aun así la apoye para que se gane un buen proyecto) y luego después de ganarlo, me da una puñalada por la espalda y desaparece.

No concebía ¿por qué las mujeres estábamos haciendo esto?, ósea, ¿por qué nos estábamos haciendo este daño?, entonces ahí, otra petición al universo, le dije “oye, neta, ya estoy cansada de rodar y rodar por aquí por allá, después de mi divorcio con mis dos hijos, neta vamos a hablar tu y yo, vamos a poner los puntos sobre las íes, por favor dime si ¿sigo con mi proyecto de relaciones públicas con mi agencia? ¿o me dedico a hacer esta agrupación de mujeres y que nombre le voy a poner?” estaba yo entre Pink Mustache y otro nombre, bueno entonces el universo me dijo “bueno toma pues, no entiendes señales, pues te voy a dar una señal directa” y limpiando el closet de mi casa, me cayó una bolsita azul,  era un llavero de un bigote rosa que yo había hecho para el baby shower de Bruno, 5 años atrás, entonces en ese momento sentí que se me caía un peso enorme de encima, porque encontré mi propósito, y dije “¿esto es lo que quieres que yo haga en la vida, esta es mi tarea? ok la voy a hacer y te juro que la voy a intentar hacer lo mejor posible, tú sabes que soy imperfecta, que soy un desastre, pero vamos a ver qué hacemos con esto” y gracias a Dios he podido hacer las dos cosas (la agrupación de mujeres y la agencia) todo lo que he aprendido de la vida, son herramientas que tengo ahí y que las he tomado y abrazado para construir algo nuevo, entonces surge Pink Mustache, con valores de Sororidad, lealtad, hermandad (eso significa sororidad).

Somos la primera agrupación aquí en Mérida que acuñó el significado de Sororidad, muy poca gente lo sabía, muy pocas mujeres lo sabía en ese momento. Algo que nos ha caracterizado en la agrupación, es la originalidad, autenticidad, iniciativa, ser las primeras en lo que hacemos y unir a otras comunidades para que hagan lo mismo que nosotros estamos haciendo, invitarlas, o sea de verdad, somos cero egoístas para poder compartir, si hacemos algo invitamos a las demás comunidades.

Pink Mustache me ha enseñado una transformación enorme de lo que es el feminismo, una transformación enorme de lo que somos las mujeres empresarias y emprendedoras, esta nueva ola de mujeres que están cambiando el mundo, porque son mujeres que no solamente estamos pensando en negocios, somos mujeres que estamos viendo cómo nos ayudamos entre nosotras, somos mujeres que estamos viendo cuál es la mejor manera de no afectar al medio ambiente. Sobre todo, que me ha dado mucho aprendizaje en la tolerancia, en la paciencia, sobre todo en la empatía y como líder, dejar de victimizarse, que ninguna líder debe juzgar, ser comprensiva y saber que hay otras realidades.

Yo Dinero: ¿Qué te decía el dinero hace 15 años?

“No me mereces, merece lo que sueñas”. Creemos que el mundo nos debe las cosas y no es así, el dinero me hubiera dicho: “Merécetelo, no me mereces ahorita porque no me vas a valorar”.

Yo Dinero: ¿Qué te dice el dinero ahora?

El dinero me ama, me quiere mucho y fue a partir del momento que me di el valor que tengo, cuando me dije “Tatiana: tu vales muchísimo, este conocimiento que está aquí (cabeza) y aquí (corazón) valen oro”, entonces la vida me llevó a un punto, no solamente en el tema económico sino en evolución emocional, intelectual, he estado con gente que me coachea muchísimo.

Yo Dinero: Mensaje para nuestras lectoras

Yo les diría a todas las mujeres que están pasando por un proceso de divorcio, que están descubriendo su propósito de vida, que aún se están encontrando, que aún están aprendiendo a amarse, que necesitan de una compañía, etc.… recuerden de dónde vienen siempre, que recuerden, en lo más profundo sus sueños cuando eran niñas, porque eso no te traiciona, esa niña interior que vive en ti, es la que te va a decir hacia donde ir, parece una tontería pero es real, ella es la que me ha guiado, yo no lo sabía, pero recordé lo que yo quería ser de niña y ese espíritu guerrero que yo tenía de niña y esa fuerza que yo decía yo cuando sea grande voy a ser esto y voy a ser lo otro y no sé qué y, luego en el camino con las patadas de la vida, se te olvida porque te empiezas a decepcionar de todo, de verdad que traten de recordarla, traten de recordarse, porque esa es la esencia. Dicen que cuando somos niños todavía recordamos nuestra alma y lo que venimos a hacer aquí, todavía está fresco nuestro propósito.

Para saber más:

Según Global Entrepreneurship Monitor (GEM) el 37% de las mujeres en la región decide emprender por necesidad, mientras que este porcentaje es de un 25% para los hombres. Estos datos representan un problema: los emprendimientos por necesidad se caracterizan por tener un bajo nivel de productividad sin un plan de negocios claro. ¿Qué se necesita para que todas las mujeres puedan hacer crecer sus negocios y así generar una región más desarrollada y con mejores ideas? Existen cinco factores que son centrales para este objetivo: 1) Comunidad: Para las mujeres empresarias, el aliento de su comunidad es una motivación vital para iniciar un negocio, y sus redes de apoyo y de contactos son críticas para su éxito. 2)  Institucionales: Las micro y pequeñas empresas lideradas por mujeres tienden a ser informales, basadas en el hogar y de pequeña escala dentro de sectores tradicionales, que incluye principalmente comercio minorista y servicios. En América Latina, alrededor del 75 por ciento de las emprendedoras operan en el sector del consumo; muchas de ellas están al frente de pequeñas tiendas de subsistencia. Los programas de emprendimiento deben brindar a las participantes herramientas diversas que les permitan considerar otras áreas comerciales más rentables. 3 Participación en ciencia y tecnología: Según datos de la UNESCO, el 45,2% de quienes realizan investigación en ciencia y tecnología en América Latina son mujeres. Sin embargo, las científicas latinoamericanas suelen concentrarse en áreas como educación y humanidades, salud, biología y ciencias sociales. 4) Conexión internacional: En contraste con las viejas prácticas, las empresas que nacen hoy lo hacen de manera global: las barreras políticas y económicas son mucho más flexibles y las nuevas compañías deben adaptarse a esta realidad. Los emprendimientos de América Latina pueden mejorar su enfoque de exportación y conseguir clientes de otros países. El uso de nuevas herramientas digitales permite que los emprendimientos puedan desarrollarse sin límites, obteniendo ganancias en más de un solo país y exportando conocimiento latinoamericano al mundo. 5) Financiamiento: “Muchas mujeres son propietarias de pequeñas y medianas empresas en los países en desarrollo, pero más del 70 % no tiene acceso a instituciones financieras o no recibe servicios financieros adecuados para satisfacer sus necesidades”,sostiene Ceyla Pazarbasioglu, directora senior de la Práctica de Finanzas, Competitividad e Innovación del Banco Mundial. Así, las mujeres cuentan con menor probabilidad de obtener financiamiento formal y, a menudo, sus tasas de interés son más altas. Además, las mujeres empresarias en algunas regiones y sectores reciben préstamos por montos más pequeños. Esto provoca que gran parte de las mujeres de la región dependen de fuentes de financiamiento internas e informales: en México el 95% de los prestatarios de las instituciones de microfinanzas son mujeres.

Fuente: https://www.gemconsortium.org/